Con más de medio siglo de historia, Plásticos Viters S.A., creadora de la marca Tarimatec, ha sabido reinventarse en un sector tan exigente como el de la construcción. Desde su sede en el Parque Empresarial Táctica de Paterna, la compañía afronta el futuro con una firme apuesta por la sostenibilidad, la innovación y el talento. De todo ello nos habla su CEO, Vicente Roselló, hijo del fundador de la empresa.
¿Cómo definiría la visión inicial con la que nació Plásticos Viters y cómo ha evolucionado hasta hoy?
Plásticos Viters nació hace más de 70 años, fundada por mi padre, como una empresa dedicada a la inyección de pequeñas piezas de plástico. Con el tiempo, pasó a especializarse en extrusión, ofreciendo servicios para terceros. Sin embargo, ese modelo limitaba nuestro crecimiento, ya que dependíamos de la demanda de clientes externos.
El punto de inflexión llegó cuando descubrí los primeros materiales composites que combinaban plástico con fibras vegetales. Aquello nos inspiró a desarrollar Tarimatec, un material que mezcla PVC con cáscara de arroz, muy abundante en la Comunitat Valenciana, además de otros componentes como carbonato cálcico. Con Tarimatec dimos el salto hacia la creación de productos propios, diseñando, fabricando y comercializando nuestras propias soluciones. Hoy, el 80% de nuestra producción pertenece a esta línea, lo que nos ha permitido gestionar nuestro crecimiento de forma independiente y sostenible.
¿Cuáles diría que son los principales retos estratégicos que afrontan de cara a los próximos años?
Compartimos muchos de los desafíos comunes a las empresas europeas: crecer de manera sostenible y ordenada. Uno de nuestros principales retos actuales es la ampliación de espacio fabril y de potencia eléctrica, factores imprescindibles para seguir aumentando la producción.
Otro desafío crucial es la retención del talento. Hoy las empresas debemos esforzarnos por fidelizar a nuestros equipos y atraer a los profesionales que nos permitan seguir evolucionando. Además, debemos adaptarnos continuamente a las exigentes normativas europeas que, si bien suponen un reto, también nos otorgan una ventaja competitiva frente a quienes no cumplen con esos estándares.
Como proveedores del sector de la construcción, ¿cómo se han adaptado a las distintas coyunturas de un sector tan cambiante y exigente?
El sector de la construcción es, por naturaleza, cíclico y cambiante. Hemos atravesado etapas de crisis y otras de fuerte demanda, como la actual. Para adaptarnos, hemos apostado por la diversificación geográfica, buscando oportunidades en otros mercados a través de la exportación.
Además, frente a un entorno cada vez más competitivo y regulado, hemos optado por diferenciarnos en calidad y diseño, no en precio. La mayoría de nuestros competidores provienen de Asia, por lo que ofrecer productos de alta calidad, estética cuidada y cumplimiento normativo total es la clave para destacar.
Fueron reconocidos con el Premio Paterna Ciudad de Empresas a la Mejor Empresa Sostenible y Socialmente Responsable 2024. ¿Cómo se traduce ese compromiso en su día a día productivo y en su cultura empresarial?
Para nosotros, la sostenibilidad no es solo una obligación, sino también una convicción y una oportunidad. Creemos que las empresas debemos ser parte de la solución, no del problema, y eso implica ofrecer productos respetuosos con el medio ambiente.
Contamos con certificaciones ISO 14001 (gestión ambiental) y ISO 9001 (calidad), y hemos creado departamentos específicos para garantizar el cumplimiento de estas normas. Nuestro equipo técnico, comercial y de marketing trabaja con un objetivo común: que todos los desarrollos avancen hacia una producción más eficiente, reciclable y responsable. Además, al ser un producto pionero en su sector, esta apuesta nos ha permitido posicionarnos como referente en sostenibilidad y calidad.
¿Qué innovaciones recientes destacaría, tanto en los productos como en los procesos, que reflejen esa apuesta por la sostenibilidad y la eficiencia?
Estamos desarrollando un proyecto para reaprovechar al 100% los residuos generados durante nuestra producción. Hasta ahora reciclábamos una parte, pero queremos cerrar el círculo completamente.
Para ello, hemos instalado sistemas de aspiración y micromolido que recogen y procesan los restos de cepillado y lijado, permitiendo reintroducirlos en el ciclo productivo. Paralelamente, estamos diseñando un nuevo producto 100% reciclado, fabricado a partir de nuestros propios residuos y de materiales externos seleccionados por su alta calidad. Este producto mantendrá las mismas propiedades y estética que los convencionales, con un núcleo reciclado y una capa superficial mínima.
Están presentes en Paterna desde el año 1969, incluso antes de la configuración actual del parque empresarial. ¿Cómo ha cambiado el entorno desde entonces?
Cuando llegamos aquí, todo eran campos de algarrobos y caminos de tierra. Éramos una de las primeras empresas instaladas. Con el tiempo, la zona se urbanizó y mejoró notablemente, aunque aún hay aspectos a reforzar, como los accesos y la movilidad. Otro desafío emergente es el acceso a energía eléctrica suficiente, un problema generalizado en España que podría limitar el crecimiento industrial si no se aborda con previsión.
¿Cómo valora el ecosistema industrial y logístico de Paterna? ¿Han podido establecer sinergias o colaboraciones con otras empresas del entorno?
Sí, sin duda. El ecosistema industrial de Paterna es una de sus grandes fortalezas. Contamos con un entorno consolidado que facilita el acceso a proveedores, servicios y recursos tecnológicos. Somos socios del instituto tecnológico AIMPLAS y trabajamos con empresas de suministros industriales cercanas, lo que optimiza tiempos y costes. Además, algunos de nuestros antiguos clientes también se han trasladado a la zona, reforzando esas sinergias.
¿Qué papel cree que desempeñan las entidades empresariales, como la EGM del Parque Empresarial Táctica, en el desarrollo y modernización de las áreas industriales?
Son esenciales. Las empresas, por sí solas, no tienen la fuerza suficiente para influir en las decisiones públicas. La asociación y la representación colectiva son clave para hacernos oír ante las administraciones, mejorar infraestructuras y coordinar esfuerzos. La EGM actúa como voz común y como garante del mantenimiento y desarrollo del parque.
Desde su experiencia, ¿qué aspectos considera que deberían reforzar las administraciones públicas para seguir impulsando estos entornos colaborativos e innovadores?
Las administraciones deben facilitar la vida a las empresas, reduciendo burocracia y tiempos de tramitación para licencias de actividad o construcción. También deben garantizar el suministro energético y simplificar los procesos administrativos, que hoy consumen demasiados recursos humanos y económicos. En definitiva, ser más ágiles, más cercanas y más conscientes de que las industrias son el motor de los polígonos.