PhysioMRI desarrolla en Táctica tecnología de resonancia magnética revolucionaria: más accesible y portátil

El Parque Empresarial Táctica cuenta con una empresa que desarrolla innovación en tecnología médica. PhysioMRI, especializada en el desarrollo de equipos de resonancia magnética portátiles y de bajo coste, tiene como objetivo hacer mucho más accesible una tecnología que hasta ahora sigue limitada a grandes hospitales, debido a la complejidad y el elevado coste de los equipos tradicionales.

Al frente del proyecto se encuentra Alfonso Ríos, cofundador y CEO de la empresa, con quien hemos conversado para conocer de primera mano la evolución de la compañía, sus retos actuales y su visión de futuro. PhysioMRI cuenta con instalaciones en la calle Algepser, 22-6, dentro del Parque Tecnológico Táctica, donde trabaja un equipo de 15 profesionales con un perfil altamente técnico, que incluye titulados superiores, doctores y técnicos cualificados. En conjunto, la empresa reúne a unas 30 personas, con perfiles diversos como ingenieros industriales, biomédicos, mecánicos, electromecánicos, informáticos y físicos.

Desde este enclave, la compañía impulsa el desarrollo de una tecnología que aspira a marcar un antes y un después en el acceso a la resonancia magnética. Su objetivo va más allá de España y Europa para llegar al mercado mundial.

¿Cómo surgó PhysioMRI?

PhysioMRI es una spin-off del INRSM, el Centro Nacional de Investigación de Dispositivos Médicos. Nacemos con la vocación de trasladar a la sociedad dispositivos de alto impacto, en este caso en el ámbito de la resonancia magnética. El principal problema de las resonancias actuales es su elevado coste. Nuestro objetivo es desarrollar equipos mucho más asequibles, accesibles y portátiles, que puedan estar al alcance de un mayor número de centros y pacientes.

¿Cómo desarrolláis estos equipos y con quién colaboráis?

El desarrollo de un dispositivo médico exige, en primer lugar, la certificación de la fábrica, ya que está sujeto a una normativa muy estricta. Además, trabajamos con un ecosistema de proveedores que deben cumplir estándares específicos, como la ISO 9000, especialmente cuando fabrican piezas a medida. Colaboramos con proveedores especializados en distintas áreas —mecánica, electrónica, electricidad—, ya que un dispositivo médico integra múltiples tecnologías.

¿Cuáles son vuestros principales retos actualmente?

Nuestro mayor reto es obtener la certificación del dispositivo. Después, necesitamos conseguir las aprobaciones CE y FDA, que permiten operar en los mercados europeo, estadounidense y, en la práctica, en gran parte del mercado internacional. Esperamos lograr estas certificaciones a finales de año. Actualmente estamos realizando ensayos clínicos en hospitales, incluyendo centros en Valencia.

¿Qué supondrá obtener estas certificaciones?

Nos permitirá comercializar el dispositivo para uso clínico. En este momento solo puede utilizarse en investigación y bajo condiciones específicas. Nuestro mercado objetivo son clínicas pequeñas y medianas. No pretendemos sustituir las resonancias tradicionales de alta gama, sino cubrir necesidades como el diagnóstico musculoesquelético —lesiones en extremidades o seguimiento de tratamientos— en entornos más accesibles, como clínicas locales o centros de atención primaria.

¿Qué ventajas ofrece vuestro producto frente a la resonancia convencional?

La principal diferencia es el tamaño, el coste y la facilidad de uso. Las resonancias tradicionales requieren instalaciones complejas, alto consumo energético, sistemas de refrigeración y personal especializado, además de tener un coste muy elevado. Nuestro dispositivo, en cambio, tiene un tamaño similar al de una lavadora, es portátil, se conecta a la red eléctrica estándar y su consumo es muy reducido. Esto permite realizar una resonancia en el mismo momento de la consulta. Además, puede utilizarse en hospitales de campaña, ambulancias o incluso en exteriores. Es un cambio disruptivo en el sector, similar a lo que ocurrió con los equipos de ultrasonidos.

¿Dónde están actualmente vuestros equipos?

Contamos con varias unidades en diferentes ubicaciones, empezando por nuestros propios laboratorios y en los del CSIC, Instituto de Instrumentación para Imagen Molecular (I3M). También estamos presentes en hospitales como La Fe de Valencia o en Madrid, donde se están realizando ensayos. Del mismo modo estamos haciendo pruebas clínicas en entorno internacional, a través de una clínica en Breda (Países Bajos. Por otro lado, en colaboración con la Fundación Pascual Maragall, se están realizando estudios relacionados con el cerebro. Finalmente, también puedo citar la sede de Microsoft en Seattle, donde se utiliza para investigación en inteligencia artificial. 

¿Por qué elegisteis ubicaros en este parque empresarial?

Buscábamos un entorno adecuado para una empresa tecnológica. Valoramos el Parque Tecnológico de Paterna y finalmente elegimos Táctica por el perfil empresarial, el tipo de instalaciones y su proximidad a Valencia y a centros universitarios.

¿El entorno os aporta ventajas a nivel de proveedores o sinergias?

Nos gustaría que aportara más. Para nosotros es importante contar con proveedores cercanos, pero existe una limitación: deben cumplir certificaciones específicas del ámbito médico, lo que reduce la oferta disponible en la Comunidad Valenciana. Aun así, ya estamos contratando algunos servicios dentro del propio parque.

¿Qué aspectos consideráis que deberían mejorar en el entorno empresarial?

En general, valoramos positivamente lo que nos ofrece este parque empresarial, pero consideramos clave mejorar ciertos aspectos estructurales y regulatorios para favorecer el crecimiento y la competitividad de empresas como la nuestra.

A nivel de parque empresarial como principal punto de mejora señalaría la dificultad que entraña el aparcamiento, que afecta al día a día y limita el crecimiento de la empresa. En segundo lugar, en el ámbito municipal señalaría, la tramitación administrativa, pues hemos detectado que el proceso para obtener la licencia de actividad resulta complejo y lento. En general diría que en cuanto a la regulación se aplica una normativa homogénea a todo tipo de industrias, sin diferenciar entre actividades de alto riesgo y empresas tecnológicas de bajo impacto. Esto ha implicado la aplicación de requisitos que consideramos desproporcionados, tanto en instalaciones como en medidas de seguridad, dificultando la operativa diaria.

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